Referentes
Conocer el pasado no es nostalgia. Dentro de este patrimonio compartido vale dar luz sobre hombres de pertenencia masónica documentada que —desde la educación, la ciencia y el trabajo, y no desde el poder por el poder— ayudaron a construir la Nación.
José Roque Pérez
Abogado y primer Gran Maestre de la masonería argentina organizada, en 1857. Murió en 1871 asistiendo a los enfermos durante la epidemia de fiebre amarilla.
Joaquín V. González
Jurista y educador riojano. Gestionó la nacionalización de la Universidad Nacional de La Plata y fue su primer presidente, como casa de ciencia y formación.
Guillermo Rawson
Médico sanjuanino, padre de la higiene pública en la Argentina. Cofundó la Cruz Roja Argentina junto a Toribio Ayerza y llevó al Estado la salud como obra colectiva.
Florentino Ameghino
Naturalista y paleontólogo autodidacta, de fama mundial. Llevó el nombre de la ciencia argentina al concierto internacional sin más capital que su trabajo.
Padres de la Patria
La tradición rioplatense reconoce en los hombres de Mayo el mismo aliento de las sociedades iniciáticas de la época — aquella matriz continental de la que también proviene nuestra raíz.
José de San Martín
Libertó a tres pueblos y no aceptó de ellos ni poder ni fortuna. Se apartó del mando cuando podía conservarlo y murió en el destierro, pobre y en silencio.
Manuel Belgrano
Abogado, economista y creador de la Bandera. Destinó a construir escuelas los cuarenta mil pesos con que la Asamblea premió sus victorias. Murió pobre.
Nota de honestidad histórica: sobre figuras cuya filiación masónica formal está en debate, esta casa prefiere la prudencia de las fuentes antes que el reclamo fácil. En el caso de los Padres de la Patria, la historiografía discute la naturaleza formal de aquellas sociedades: los recordamos por sus virtudes y por los ideales que compartimos, no para apropiárnoslos. La fidelidad al documento es un escudo, no una debilidad.

